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A continuación te comparto un ejercicio en el que te invito a describir el cielo/paraiso como tu lo concibas escrito en presente y afirmativo (como si ya fuera una realidad) con el fin de reprogramarnos.

Sin más preámbulo…

Mi percepción del cielo proviene de mi interior, un interior feliz y pleno proveniente de una práctica consistente y gentil para con el silencio/meditación/oración diaria que me permite percibir a los demás también felices y plenos, viviendo con amor en el eterno presente. Vivo en el presente con amor, viendo el bien inherente en todo y en todos. En el cielo vivo y estoy rodeado de seres divinos que son reflejo de lo que yo soy. Todos somos responsables y estamos conectados con la esencia del servicio al bien común, responsables y activos con la educación para que, entre todos, RECORDEMOS QUIENES SOMOS REALMENTE!!!

Todo es un espejo de mi nueva percepción amorosa llena de amor, respeto, verdad, paciencia, comprensión, entendimiento, gratitud, alabanza, compasión y todos los demás atributos del amor. La madre tierra está viva y sana pues es un reflejo de nuestra nueva conciencia aquí en el cielo. Hemos descubierto y reconocido que sin ella nosotros no existimos y por lo tanto la cuidamos como eso: NUESTRA MADRE!!!

En el cielo todos comienzan por lo más importante: NOSOTROS MISMOS pues sabemos que:

  • SOLO LOS AMADOS AMAN

  • SOLO LOS PERDONADOS PERDONAN

  • SOLO LOS LIBRES LIBERAN.

En el cielo todos interpretamos los errores como oportunidades de aprendizaje así que cada vez que alguien se equivoca nos preguntamos: ¿DE QUÉ NOS DIMOS CUENTA Y QUÉ VAMOS CON ESO QUE NOS DIMOS CUENTA?. En el cielo solo existe unidad, paz y amor pues es un resultado de nuestro compromiso de sanar primero nosotros antes de querer salvar al mundo. Sabemos que al estar bien nosotros estarán bien también los demás. En el cielo todo lo hacemos con base a la Guía del Espíritu Santo que reconocemos como el GRAN MAESTRO que habita en cada uno de nosotros. Todas nuestras decisiones son asertivas pues provienen de ese espacio de paz que está más allá de todo entendimiento y que siempre trabaja para nuestro beneficio. El cielo es un lugar libre de TIEMPO pues todos vivimos en el eterno PRESENTE siempre en paz, felices y sanos. El cielo es un lugar seguro y placentero para vivir pues es un reflejo de nuestra nueva conciencia. El cielo es un lugar de apoyo total e incondicional para con aquellos seres que tienen topes (atores) pues sabemos que si lo ayudamos nosotros también estaremos siendo ayudados. El cielo es un lugar libre de sexos, dogmas, religiones, razas y distinciones de cualquier tipo pues en el cielo TODOS SOMOS LO MISMO: AMOR!!! El cielo es un espacio de armonía, intercambio cultural, amistad, libertad de género, multiracial, libre de tóxicos alimenticios y lugar de convivencia.

En el cielo todos nos compartimos lo que tenemos a manos llenas pues todos somos HUMILDES PARA APRENDER Y GENEROSOS PARA COMPARTIR.

En el cielo todos estamos enfocados a realizar nuestro propósito divino que es: SER FELICES SIENDO NOSOTROS MISMOS Y COMPARTIENDO NUESTROS TALENTOS A CAMBIO DE RECIBIR LO MISMO DE LOS DEMÁS:

LO MEJOR!!!

En el cielo todos hacemos una actividad que es de beneficio propio y para beneficio de todos. Así mismo todas las decisiones que tomamos son filtradas por el Espíritu Santo en donde se liman todos los miedos.

En el cielo todos son abundantes pues toman como prioridad LO MÁS IMPORTANTE: EL AMOR, LA PAZ Y LA FELICIDAD y desde ahí todos tenemos lo necesario para sentirse plenos y realizados en todos sentidos. La abundancia por bandera y la risa floja y tontorrona por doquier.

En el cielo todos somos concientes de QUIENES SOMOS REALMENTE:

  • Gozo eterno
  • Libertad Infinita
  • Conciencia Ilimitada
  • Amor Incondicional

El cielo es un lugar donde los ojos y la mirada gentil es practica habitual, donde todos ofrecen sus dones y sus talentos y la moneda de cambio es el amor y los abrazos.

En el cielo las diferencias se arreglaran con el diálogo y el acercamiento, el respeto y el amor a uno mismo tanto como al prójimo.

En el cielo también existe mucha tolerancia pues somos concientes de que no existe luz sin oscuridad y por lo tanto es imposible experimentar el cielo sin antes haber conocido alguna vez en tu vida el infierno/la parte oscura y necesaria de cada uno de nosotros para volver a conectarte con nuestra esencia y ser espiritual que somos.

En el cielo se vive la unidad como si fuéramos todos hijos de la misma familia. Y ese reconocimiento proviene de reconocernos todos como los SANTOS Y BENDITOS HIJOS DE DIOS!!!

Hecho está, Hecho está, Hecho está 🙂